martes, 30 de noviembre de 2010

el trapecio esta vez es escaleno

buscarte resulta inútil si no deseas ser encontrado,
porque sigue manteniéndose la idea constante de repelencia.
resultaría fácil la idea incluso de buscarle un orden lógico,
mas en la idea de misterio se halla el motivo del hoy,
de nustro presente que representa incertidumbres
y desmotivaciones efímeras que se alejan en lo empírico y en la flaqueza
del después se arrojan esas oportunidades al viento con la esperanza de un volver
que no tendría un por qué de no ser por la constancia de alguna al querer encontrar al otro
y así pasan los días,

lunes, 22 de noviembre de 2010

NO es matecocido quemado

místico el aroma de tus besos,
calumnia inculcada en columpios de adoquín
que se balancea en un espacio cerrado,
cual mimos de algun berretín.

si el resto se enterase, coparía algún colapso
si el sumo error de lentitud se corrigiera,
el universo dejaría de ser vasto.


jueves, 11 de noviembre de 2010

Resonancia

No brilla el acorde son solo vibrar
melancolía monótona el viento suele susurran
en partículas brillantes, se multiplica la condena
la espera al tiempo desespera en la peor manera
que hub iera habido al menos la ocación
en que el sistema no sea tan mecánico en su razón.
el ocio sospecha del momento maniobrado.
el dado del lado equivocado manifiesta deslumbrado
el poder del corazón.

miércoles, 28 de julio de 2010

El vicio del recuerdo

Nuevamente son mis manos las encargadas de inspirar un comienzo distinto al de siempre. Ese comienzo que se distingue entre los demás por no ser tan ordinario.

Subyace la alegría ente la monotonía conceptual del ego.
Se dificulta divisar esa frontera de la propia beneficencia y esa a la que llamamos Cultura.
Sería somnoliento poder aclarar el camino con una simple ambición, mas
Sobrevolaría el intento por mantener esa esperanza remota, conflictiva.

Es el Hábito el vinculador formal e ilusorio del ser humano,
Hábito, Rutina, una Burocratización de la vida del Hombre.
Un Ordenamiento en nuestro universo pluricausalista y heterogéneo.
Un avasallamiento subordinado a una manipulación y especulación.
Ellos, quienes mueren por predecir nuestra actividad, nuestras ideas,
se regocijan en un lodo de sudor y heces al saber que mantienen ordenadas nuestras vidas.

Pero no solamente pueden predecir nuestro futuro, sino que manipulan el presente y el pasado.
El exceso de carga informativa en nuestro cerebro produce que nuestra capacidad de atención se distorcione al acceder a otra información. Por eso es necesario que para Ellos, nosotros mantengamos cierta memoria sobre el pasado, enviciándonos de él como nos envician con la ignorancia (adictiva y rencorosa). Y nos establecen parámetros, contrastes, los cuales se hace necesario para mantener cierta discrecionalidad en los errores entre convenciones sociales.
Y siempre es lo mismo: Compare con el pasado, ahora estamos mejor/peor . Y el contexto? y los actores sociales involucrados? y la influencia de aquella masoquista eminencia religiosa? .

No, gente, ya se les acabó el juego de hacernos contrastar con lo que sucede, hacernos contrastar con lo que ustedes quieren, con lo que a nosotros no nos importa.

Convenciones, Parámetros, Contrastes, Difamaciones, Relaciones; todas formas Tan poco lógicas que un adorable primate puede efectuar .

Seamos personas,
Desconoscámonos a nosotrosos mismos,
Descubrámos un poco de quien está al lado,
Disolvamos esa catarata frente a nuestros ojos que impide ver esa hermandad, esa humanidad POSIBLE.

viernes, 2 de abril de 2010

La santurrona





la fumadora de opio: la esquizofrénica virginidad

Una chica de aproximadamente 14 años, cagona, tímida y frágil, como todas las de su edad, se había casado con un (para nuestra concepción occidental) pedófilo de 45 años llamado José. Éste volvía agotado, la gran mayoría de los días, de su "trabajo" de carpintero alrededor de las 5 de la tarde. Las manos ásperas de José, percudidas por el trabajo diario, y astilladas lastimaban las rodillas de la pequeña, cuando ésta le traía la comida calentada en una bandeja de metal que se hallaba por encima de unos troncos prendidos fuegos. Con su voz temblorosa, adiezmada y socavada por una cultura, que no le asentaba tan bien como esos senos semi desarrollados deseosos por los labios del carpintero, decía: "espero que no esté tan fría, querido"; su barba pinchuda, espinosa, hiriente, la rozaba por la piel de las mejillas de esta muchacha mientras le susurraba al oído repleto de arena que se había escabullido por el viento arenoso en un recorrido para buscar ese jugoso carnero del corral, "mientras esté tierno y joven, no importa qué temperatura tenga" . Esos eran indicios para María, esta joven, de lo que le esperaría alguna noche de desenfreno sexual que el marido le imponga-ponga-saque. Retorcidamente la mente adolescente de María no podía imaginar qué era el sexo. Era considerado tabú entre su cultura hablar de dicho tema; sin embargo, mientras José trabajaba en el taller con su amigo Judas, María se apuraba a limpiar la casa para juntarse con su igualmente pequeña amiga, Magdalena: ella era una jovencita casada desde los 10 años con un proxeneta de su barrio, que probablemente la había "adquirido" para usarla en el negocio y ganar más dinero, ya que la belleza de Magdalena y la situación económica eran inversamente proporcionales.
María y Magdalena una tarde después del comentario de José previamente citado, comenzaron a hablar de sexo: Magda, de previa experiencia en el ámbito le contaba a María que la virginidad no era algo especial, sino que era algo necesario de romper, para evitar el sufrimiento de "la primera vez". María, expectante a las palabras de su amiga, comenzó a tener miedo, como a todo lo que causaba sufrimiento, una relación lógica instintiva bastante razonable. El instante previo al sufrimiento era el que más dolor causaba, por la incertidumbre y luego por la sensación de registro de dolor que se produce en el cerebro. Magda, se compadeció de la virginidad de María y le dijo que era algo que debía sucederle a todas las mujeres con fin de reproducir su especie, sin embargo, considerando las características de la personalidad de María, su amiga le dio un paquetito y una botella con dos caños que sobresalían de ella (una pipa de agua) y le recomendó que solo lo usara cuando estuviera lista para experimentar nuevas cosas y que en ese momento de éxtasis la desvirgacion no sería tan dolorosa, que le quitaría el miedo y que le borraría de la mente todo recuerdo dañino .
Dos noches después, un 30 de Marzo del año de nuestra actualidad, [recordemos las distintas proyecciones y diferentes cambios de la concepción del tiempo a lo largo de la historia] José llega del taller con un olor nauseabundo, pestilente, sumamente apreciable ese olor a mezcla de alcohol a unas dos o tres cuadras. ¿Cuál era el objeto de un reproche a un ebrio? ninguno, por ende, María decidió preguntarle qué quería para cenar, para ganar tiempo y evitar esa situación fumando lo que su amiga le había dado. José pidió gallina hervida y miel, con agua. María, en su típica actitud sumisa, se envolvió el pelo, se tapó las orejas, se calzó y con un prisa solo entendible para quienes quieren ganar tiempo para realizar otra acción, corrió hacia el gallinero para elegir la más gorda de las aves, mientras en la esquina del mismo gallinero, sacaba su botellita y su paquetito de un bolsillo interno del vestido. Se colocó en cunclillas, sacó un montoncito de paja de abajo del culo de una gallina, la introdujo con cuidado, pero con precaución en la lámpara de kerosene que tenía, prendió el contenido del paquete, relacionándolo con la botella de manera profesional, tal como Magda le había explicado. Fumó. Una y otra vez sintió el humo recorrer sus pulmones, la tos la dejó más mareada de lo que el efecto causaría. Decidió que estaba lista, relajada y preparada para enfrentar al marido borracho, hambriento y sexópata con el que había contraído matrimonio. !Y vaya suerte la de la niña María¡. Agarró una gallina y se hechó al vuelo entre la oscuridad del camino hasta su morada para hervirla en una cacerola de agua de lluvia. Los movimientos de la pequeña eran más torpes de lo común, su cara estaba transformada por el opio (sí, la catorceñera había fumado opio para ahorrarse el disgusto de ver a su mayor esposo ebrio), pero su velocidad se incrementaba. José, mientras María desplumaba la gallina, rozaba su entrepierna haciéndose el desentendido en un abrazo capcioso de placer.
La pequeña catorceañera no podía olvidar el gran bulto de su abusador pactado que lo apoyaba en su trasero mientras ella se hacía la dulce bebé dormida, pero no podía dormir, todas las noches previas a ese instante. Mientras miraba por un agujero en la pared, que simulaba una ventana, el marido le levantaba el vestido, ostentando su miembro, como pavo real ostenta sus plumas, y en una danza de sangre, lágrimas, esperma, sudor y gritos, María fue desvirgada sin objeción alguna gracias al paquetito magdalénico. Entre la acabada de José y los llantos de impresión de María, divisaba una llamarada espectacular: se había olvidado de apagar el manojo de paja que había utilizado para fumar, y todo el gallinero ardió, y en la confabulación de cacareos, humo, animales incinerados volando para escapar, María se deleitaba visualmente, mientras corporalmente era desvirgada, ebriamente desvirgada. Ese espectáculo dio lugar a cualquier alteración de la realidad, como si fuera sagrado ese episodio, era algo impactante para cualquier adolescente: la sátira neoyorquina de la desvirgación atacada visualmente por la pirotecnia.
Y sirvió la comida, como si nada hubiera sucedido, como si fuera una noche más normal de lo que era desplumar una gallina para una cena: la gallina estaba en su punto justo, la miel no tan dulce y el agua con un poco de óxido. Mientras José comía, y al mismo tiempo sufría los efectos somnolientos del etílico, María aprovechaba su inspiración opiosa para escribir lo que sentía en ese cuero de carnero que había dejado unos días atrás secándose en el exterior de la casa. Y comenzó a escribir, a escribir sobre sus sueños, sobre sus deseos y esperanzas, algo que podría ser interpretado como el primer diario íntimo metafórico de la historia.
Su estado de éxtasis, alucinación, y una muy poca satisfacción sexual, indujo a que toda esa situación sea un punto de partida para una mentira soberbia, una perfecta mentira en la que todo podría encajar.


miércoles, 24 de febrero de 2010

peculariedades

Mantener exigencias con una indeterminaciòn

es arrojar los dados y darle al azar la razòn

mientras ella poda las flores

mis raíces estan en putrefacción.

Cómo hacés para dejar de ver la luz,

que ensimismada te lleva a la armónica contradicción?

La euforia de los débiles transladan sus certezas,

confianza casi eterna en un típico hambón.

Sentir en cada rosa la aspereza

puede llegar a ser nuestra misión.


miércoles, 10 de febrero de 2010

croquis

fórmulas de parámetros disociados entre mi transpiración de ámbar para impedir que me chupen la sangre estos mosquitos. 
la efectividad de mi fórmula radica en el concepto de arte, catalogado como el instante previo a la destrucción, sin ansias de permanencia en un futuro distante, previo al mañana.

la alteración temporal, una efectividad impune, irradicable a la tortuosa voluntariedad del ego.

nosotros no vivimos, no soñamos, no nos esperanzamos, somos una subproyección del instante previo a la muerte, como el arte. 
somos una obra suprema de nuestra imaginación interconectada por el ánimo de seguir viviendo:

nuestro miedo a perdurar, nuestro miedo al olvido.

lunes, 25 de enero de 2010

Quiero entregarme como una carta

La discontinuidad de lo indescifrable en tus ojos que hierven cual carbón
encapullan ese misterio tajante y seductor.
Son parábolas que se elevan a corto espacio,
pero al mejor ritmo, como llamaradas de neón.
Éstas, soltadas a un criterio poco rondante por trópicos y meridianos,
feroz fiera juega en el mejor rol de agitadora mental,
mientras se envuelve mi pupila atrapada en ese fuego.
Tan canonizada entre elocuentes designios, supera gritos devastados en el todo.
La palabra todo no implica la mayoría, sino que dilata el pudor de mis sentidos.
Giro la mente, te comprendo, luego reduje al mínimo la redención y me tuviste a tus pies.

Dócil, dócil mente que se apiada de esa carretera complicada,
el recorrido más simple lleva a tu cuello y mirándote deslumbrado
avisoró el monte el mismo sol.

¿Para qué el espacio si sueño siempre con tu voz.? 
ruego libertad porque es lo único que adolescés.

Té, lo dije bien clarito


A un paso de resarcir el tiempo derrochado, desparramado sobre la licuadora, hecho trizas en espacios incongruentes, retomo la redacción como método de tortura ocular.

Porque sé que el té lleva tilde, simplemente por ello, escribo. Un estereotipo infranqueable, una limitación absurda, una deuda con la Pachamama. [Es verdad, no sé como se escribe, pero lo que siento por ella trasciende la ortografía.]

Cigarrillo en mano, se hace difícil tipear, pero una imágen dictamina la elocuencia del escritor: aquella figura apagada del escritor casi moribundo, con dolores de pecho porque la nicotina cubrio sus alveolos. Es así, nos manejamos por imágenes que nos representan los objetos. (Apelemos a la semiótica y llamémolos  significante y significado)

Creen que es difícil es estudio semiológico? aún no han intentado interprentar mi metaescritura:

Ustedes, menospreciando los motivos de mi descenso; aumentando prioridades en dos tercios de las constelaciones persuadidas por los guerreros menos idóneos. Aquellos practrican métodos de terror circunstanciales para los que abandonaron la carrera por tu amor.
Se elevan y aguardan impacientemente las debilidades en los ajenos planteos, procurando cuidar las estimaciones del corazón sin pensar en contrastar situaciones pasadas, aún refugiándose en el destino menos gormal, donde renuncian a los vicios y a las ostentaciones, porque ya no buscan el ideal de perfección.