Tu inmortalidad se evaporacomo sudor en invierno,
y tus arrugas que se calzan la corona
ante la madera de aquel roble eterno
y perdura como cicatriz de quemadura,
como sueños crisalizados de una boba oruga.
Me arrastré , me levanté , medité y volé,
la envidia polillera que se sulfura entre hogueras
que el artista más infame desató... y me tenté...
y el meteoro regresó y volvió a partir,
cual mátir revolucionario: sin estela, deja de existir,
y el empirismo visual inquietó a su ego
siendo el juego y a su apego ,
que si desconfianza se siembra, con orgullo riego
la planta de mis pies, solo si la orquídea violeta
rosa mi devoción, que si lágrimas lavaanda sedado,
y por eso amapolarizar su casa.
Porque solo en la oscuridad, su seguridad lo abraza
en el delirio de titanes y pesadillas de dioses.
Fiebre en el Olimpo, aunque herejías limpio
brindo simposio por los caídos, como yo , del limbo.