miércoles, 22 de julio de 2009

Epístolas de Rock


en una mañana desperté , no como siempre, sino de una forma particular... había despertado en forma de pelusa. Volé... por dimensiones desconocida. Probé el sabor amargo de la pérdida. Experimenté dosificaciones de personalidades. Mis 14 yo dicen que no están de acuerdo con la farándula, y prefieren esquivarla cual rol de vida. Caduqué en lugares turbios, asedidados de fantasmas y recuerdos. Confundido, entre tubas hilarantes, deciden los astros no guiarme en esa pérdida de tiempo. Mucho olor, olor a tierra, amigo mío, olor a Carne, olor a Sudor. Demasiados movimientos despampanantes entre poder y tierra. El matiz de su mirada confundía el tránsito de sus iris, se confundía su imagen. En el olvido yace dos personas tuyas. el bueno y el inteligente. Sulfaten sus actos y disimulen ante el vigilante, que los ánimos no están calmos

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