me desespero un rosedal.
te siento a 30.567 litros,
me asqueo un árbol y medio,
y vuelvo a verte con esos ojos de geólogo.
En el que percibo cada grieta con el susurro de la noche,
y en míl vueltas, decir un te odio con manos de comediante.
y en esa noche fría, completamente fría, ella me dijo que no.
Sonrio unas 14 veces, nunca supe por qué ese número
frecuentaba mi mente.
Sonidos carabineros me terrazearon y me llamaron la atención,
traté de ejercer parámetros y terminé loco.
De qué forma puedo mesurar la gratitud de mis oidos al oirte?
de qué manera puedo medir la oscuridad de mi garganta?
Ojos que no s
irven más que para apreciarte,Manos que no son útiles si no te acarician,
Besos que se pierden entre almohadas y sábanas,
Catarsis de ese homeópata dijo que era demasiado "sanguinario"
como para arremeter contra el oficial.
Muelle, de noche, un gorro cubría mi cuello y un pañuelo sobresalía del bosillo trasero de mi camisa.
Esa noche era nuestra, pero porque yo nos hice ahí, y yo me deshice de tu cuerpo.
NUNCA PODRÁN SUPERAR EL INSTINTO DE LA NATURALEZA.
ACUMULEN POSECIONES, QUE LA TIERRA ACUMULA VENGANZA
No hay comentarios:
Publicar un comentario