mientras que tus ojos se centran
en el valor de lo material.
Siempre que veles por alguien
nunca lo pienses de más,
si la pasión te aterra
la sangre no fluirá.
Si el color de tus labios te enerva,
con el rojo tan visceral,
fluye la hormona siniestra
que todo no encenderá.
Y la diana sigue en movimiento
mientras la vista indómita
circundea tus labios de cemento:
perfección cuasicómica.
Y no sobran enmiendas para los errores,
mas resta precaución ante la mirada crítica de mi ego .
Quiero que reformules tu presente
y que de a dos sea este juego.
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