hace casi un mes que no escribo, que no me siento con su debido tiempo para ponerme a analizar cuánto cambio mi vida en este mes...
Resignado a relaciones efímeras encuentro la motivación necesaria para seguir adelante, el concepto de familia.
Un concepto muy utilizado en épocas nefastas para enaltecer la necesidad de un orden estructural que pueda acallar libertades individuales, con el fin de masificar la sociedad en un status patriarcal y con una base sólida, aunque muchas veces enclenque por la inquietud, llamada religión católica.
De todo esto podemos librarnos. De las necesidades de actuar "correctamente", de pedir perdon, de la preocupación.
Ahora estoy con vos,y te vuelvo a llamar "mi amor". Cuántas veces pasamos esto? ... cientas es la cifra correcta.
Tu preocupación hacia mí, mi preocupación hacia vos. Esa reciprocidad que necesitaba, esos llamados de aliento, esas risas hacia mi incoherencia, ese erotizar tuyo que sensibiliza cada partícula mía, esas caricias interminables, esos besos que parecen no tener principio, porque no podemos imaginarnos el fin.
Tengo un instinto: el de querer conservar tu aliento para que lo uses en un "te quiero".
Podemos hacer de la rutina un momento extasioso que nunca volverá a ser como el anterior, sino mucho mejor.
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